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Figeac,una cita en tierras medievales

Figeac le invita a dejarse sorprender por la gran riqueza de sus mansiones y palacetes urbanos medievales. Sus fachadas delicadamente esculpidas y sus callejuelas sinuosas conforman un paisaje urbano directamente salido de la Edad Media. Bellamente anidada en la concavidad del romántico Valle del Célé, se yergue orgullosa en él desde hace siglos. Es innegable que Figeac mantiene un equilibrio entre modernidad y tradición, y que ha conseguido amalgamarlas a la perfección...

Punto neurálgico idóneamente situado a una distancia de entre 40 minutos y 1 hora de sus hermanas mayores, es una etapa de ensueño en el camino.

 

Lo más imprescindible

No se pierda los edificios monumentales y los lugares más emblemáticos de Figeac

  • La iglesia de Saint-Sauveur, vestigio de la Abadía Benedictina

  • La iglesia de Notre-Dame-du-Puy, en plena antigua fortaleza protestante

  • Las mansiones y palacetes urbanos medievales, como por ejemplo el alcázar del Veguer del Rey, la Casa de la Moneda, el Palacio Balène, etc

  • Las antiguas plazas de comercio, donde mercados y fiestas marcan el ritmo

  • La antigua casa natal de Jean-Francois Champolion, convertida en el museo Champolion - La Escritura en el Mundo

  • La Plaza de la Escritura, una auténtica obra de arte en la ciudad...

Una pizca de historia
 

La fundación de la ciudad se debió a la de la abadía de Saint-Sauveur por los monjes benedictinos de Conques en el siglo IX. Durante la Edad Media, la ciudad se desarrolló en torno a la abadía, e irradió su influencia por un extenso territorio. La iglesia abacial de Saint-Sauveur, construida sobre el modelo de Conques, ha pervivido hasta nuestros días. Esta muestra del arte románico, caracterizada por la belleza de sus capiteles del siglo XI y del gótico, conserva asimismo una sala capitular del siglo XIII con una lujosa decoración barroca.


¿Ha dicho comerciantes? 
 

En el cruce de las Causses, Le Limargue, Le Ségala y los ríos Lot y Célé, la condición de encrucijada de Figeac alentó ya desde la Edad Media su vocación comercial. En dicha época, un espíritu de apertura impulsó a los mercaderes de Figeac y de Quercy a empezar a comerciar con productos de lujo por toda Francia, y luego por Europa y por la cuenca mediterránea. Las mansiones de Figeac son el testimonio de la prosperidad de aquellos comerciantes, con sus grandes dimensiones y sus fachadas esculpidas. Su acondicionamiento refleja su actividad, con los arcos de las tiendas y los «soleilhos», graneros abiertos con función de secadero.


Las mil y una maneras de visitar figeac 

Figeac, Place Champollion


¿Siente, más bien, pasión por la historia? 

  • Entonces, apúntese a las visitas guiadas de Figeac y de los pueblos de los alrededores


¿Prefiere hacerlo por su cuenta?  
 

  • Tiene a su disposición «El circuito de las llaves», en la Oficina de Turismo, por 30 céntimos.
  • Además, está la aplicación «Los circuitos del Lot y del Dordoña»

 

 

 

Ex Libris

La obra contemporánea del artista Joseph Kosut​h